En Proyecto451 estuvimos entrevistando a diversos referentes de la industria editorial en Argentina, con el fin de que nos aporten su visión sobre el estado actual del sector, la incorporación de las nuevas tecnologías y el futuro del libro.

Hace tiempo que Catalina Lucas trabaja para una de las editoriales más importantes a nivel mundial, Penguin Random House Grupo Editorial. Esta experiencia y su amplio conocimiento en materia del libro digital la convierten en una voz más que autorizada para hablar del momento que atraviesa la industria editorial con respecto a la irrupción de las nuevas tecnologías. A lo largo de esta entrevista, nos presenta su postura sobre la penetración del eBook en Argentina, las trabas para su desarrollo y su visión sobre la era donde el que manda, es el lector.

Entrevista a Catalina Lucas, Digital Manager de Penguin Random House  Región Sur

Por Laura Santaniello

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A diferencia de cómo se maneja el grupo editorial PRHGE con el libro papel (una filial en cada país que se desenvuelve según las particularidades de cada lugar), para el libro digital, el modelo de negocio es más abarcativo: “para los eBooks realmente somos uno en todo, la gestión se hace desde distintas filiales pero apuntamos a un presupuesto y catálogo global”, cuenta Catalina, cuya responsabilidad es para las filiales de sudamérica.
Actualmente PRHGE cuenta con un catálogo de más de 12 mil eBooks. Desde su puesto, lo que observa Catalina es que “hay un enorme camino por recorrer en toda la región” y asegura que aún a las editoriales les falta mucho conocimiento del consumidor: “como todavía hay pocos, es difícil llegar a conclusiones respecto de su comportamiento, su consumo, sus preferencias, y a pesar de que PRHGE tiene un alto porcentaje de ventas en el mercado, ni siquiera podemos llegar a la conclusión de que las conductas de nuestros consumidores estén reflejando las conductas del total”.
Por ello, el trabajo de la editorial hoy en día está enfocado en crecer en catálogo, en calidad, en el conocimiento del producto, y, “hasta donde se pueda”, conocer a los clientes. Pero sobre todo, estar muy atentos a lo que pasa en otros mercados como España, Estados Unidos, Inglaterra, donde el libro digital está mucho más asentado y de donde se puede sacar mucha información interesante sobre modelos de negocio y estrategias.

Nosotros lo que buscamos es que independientemente del formato que elija la persona, el libro le llegue a todo el mundo en todas las formas posibles, si no es en formato digital, será en otro y sea cual sea ahí estaremos, nuestra tarea es acercar a los lectores los contenidos creados por nuestros autores”, asegura Catalina y reconoce que la irrupción de las nuevas tecnologías en la industria generó nuevos e interesantes desafíos: “con lo digital llega la posibilidad de comercializar los contenidos en muchos países del mundo de manera simultánea con su lanzamiento, esto genera diferentes hábitos de compra y lectura”.

Con respecto a la situación particular de Argentina, la Digital Manager de PRHGE, al igual que muchos de los editores que estuvimos entrevistando, nota que la principal limitación que hay para que el libro digital no termine de despegar, está en que los costos de los dispositivos de lectura son muy altos, “sobre todo los que cumplen exclusivamente esa función, como los eReaders. Porque los teléfonos, o las tablets los tiene todo el mundo pero no son exclusivamente para leer y yo creo que los eReaders son el dispositivo donde uno realmente lee cómodo”. Además, observa que otra limitante es que en Argentina no hay tiendas exclusivas de los grandes jugadores del mundo digital como Apple y Amazon: “Sí contamos con clientes locales como Bajalibros que vienen invirtiendo hace mucho en el negocio y eso ayuda y diversifica las posibilidades de lectura para el lector”.

A pesar de esto, asegura que “todo parece indicar que el libro digital va a crecer en Argentina así como también en otros países de latinoamérica, es medio difícil pensar que eso no va a pasar”. Y esto no significa que haya cierta canibalización: “¿cómo sé si es la misma persona la que deja de leer un libro físico para pasar a uno digital?”

No hay en Argentina ni en todo latinoamérica estudios con tanta profundidad y tan relevantes que nos digan que la gente deja de leer en un formato para pasar a leer en otro. La gente lee lo que le conviene en cada momento. El punto es que el libro esté y ese es nuestro objetivo.

La irrupción de lo digital llevó a muchas editoriales a reconvertirse y embarcarse en un “prueba y error” casi constante para ver lo que realmente funcionaba mejor. PRHGE, a pesar de ser un gran grupo editorial, no es la excepción. Según cuenta Catalina Lucas, en lo relacionado al precio del libro digital, van cambiando la estrategia año a año: “estamos en una fase de probar y experimentar con el negocio. Tenemos un modelo de venta muy distinto al americano, ellos lo llaman resealer, es decir, es la tienda quien define el valor del libro y no la editorial. Para nosotros es al revés, es el editor quien fija el precio, con lo cual para hacerlo tiene que desarrollar todo un conocimiento y ese conocimiento no se puede dar si no se experimenta.Claramente el libro digital tiene que ser más barato que el papel, pero no hay una relación directa”.
Pero además de preocuparse por el precio, hacen mucho hincapié en la visualización del contenido y para ello trabajan mucho en las comunicaciones online, las redes sociales, acciones de prensa, pero siempre enfocándose en el libro, más allá de su formato. Si bien cuentan con una red social de más de 400 mil seguidores como es Me gusta leer eBooks, en la cual motorizan constantemente su catálogo digital global, lo que más les importa es el contenido más allá del soporte.

La piratería para PRHGE tampoco es un tema menor: “Es algo que nos preocupa, y mucho. Tomamos miles de acciones al respecto, invertimos muchos recursos en eso. No aspiramos a eliminar la piratería de la faz de la tierra, pero estamos muy atentos a lo que sucede. Si por ejemplo vemos que en Mercado Libre hay libros piratas, nos juntamos con ellos y trabajamos en conjunto en tratar de generar conciencia de que ese es contenido pirateado”. Según cuenta Catalina realizan alrededor de 600 denuncias por día relacionadas con la piratería, trabajan además con una empresa que los ayuda a detectar contenido pirata y además disponen de un equipo interno que maneja determinados casos que son más críticos. También tienen conversaciones con la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) para que los apoyen y ayuden a evitar que los libros se sigan pirateando. “Para nosotros lo más importante de esto es que tenemos que atender también a una responsabilidad contractual que tenemos con nuestros autores”.

Y dentro de esta revolución que implica la irrupción de la tecnología en la industria, pero sobre todo en el interior de los procesos que hacen a una editorial, nos preguntamos por el rol del editor y como irá mutando. Para Catalina, “el editor, es y será siempre el gran compañero del autor para generar historias o relatos. El formato es un tema del resto de todos los empleados de la editorial. Creo que va a cambiar mucho más el rol de todos los otros miembros de una editorial que del editor. Lo que seguro va a tener que mutar definitivamente es el rol de la editorial, porque se tiene que adaptar a un contexto, a un mercado donde el consumidor cambia entonces tenemos que saber encontrarlo, leerlo, saber qué le interesa, cómo le interesa leer, dónde lee y eso es tan dinámico que constantemente vamos a tener que estar con los ojos afuera del edificio de la editorial. En ese sentido el editor tiene la seguridad de lo que sabe hacer, puede cambiar el formato, pero ese rol de lograr un buen texto para el lector no va a cambiar”.

“Lo que más nos entusiasma y nuestro mayor reto es estar donde el lector se quiera conectar con el contenido. Para quienes les gusta “leer” en el auto, o mientras se bañan, será un audiolibro, para quienes leen varios libros a la vez y no los pueden llevar todos a todos lados, serán los eBooks, para los más conservadores será el tradicional papel, para quienes leen en el colectivo y al bajar quieren continuar su lectura, será un eBook con read aloud

Tenemos que poder darle al lector la posibilidad de seguir con la historia cuando quiera, desde donde quiera. Esa es nuestra principal obsesión.

Para finalizar, Catalina reconoce que estamos en un momento de la industria donde todo lo que sucede es muy interesante y dinámico, pero muy complejo a la vez: “las editoriales como Random, que comercializan textos que no son de lectura obligatoria, sino por placer, tienen que aprovecharse de esas ganas del lector y tener todo un abanico de posibilidades para ofrecerle. La competencia de una editorial no es contra otra editorial, sino contra toda una industria del entretenimiento, peleamos por conquistar el tiempo libre de las personas y porque lean de la forma que sea, pero que lean, ahí tenemos que hacer el foco”.


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