La reinvención de las librerías: la vanguardia de Tokio

12/07/2019 0
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En los tiempos que corren ya no sorprende cuando damos la noticia de que alguna librería cerró sus puertas porque el negocio ya no le era rentable. Y esto se da a nivel global y es un fenómeno independiente de la crisis económica que pueda estar atravesando el país. Este artículo del New York Times, nos muestra los modelos de negocio ideados por distintas librerías en Tokio, que decidieron reinventarse para sobrevivir.

Por un lado, el caso de Bunkitsu, la primera librería del mundo que cobra entrada desde el día de su apertura. En los 14 dólares de entrada obligatoria incluye todos los tés y cafés que el cliente desee tomarse durante su permanencia en el local, además de dos bellos espacios de coworking. La asesoría también está incluida en el precio, así como la lectura de los libros en venta.

Yoshiyuki Morioka, otro librero preocupado por la baja rentabilidad del negocio, creó el proyecto “A single room with a single book” (“Un único local con un único libro”) en la librería Morioka Shoten, que cada semana pone a la venta una novela, un poemario, un libro de fotografía o incluso una autoedición.

Bookshop Traveller es un café librería. Su curador es Masayuki Waki, el máximo experto en librerías japonesas. Con la intención de eliminar el problema de la gestión de novedades y de fondo, se le ocurrió convertir el local en una colmena. Así, las estanterías se dividen en 30 espacios, desde los más pequeños (que se alquilan por 27 dólares) hasta los más grandes (que cuestan unos 45 dólares). Su contenido depende exclusivamente de los 30 libreros independientes y librerías que deciden no sólo los libros sino también la decoración de su anaquel. El 100 por ciento del beneficio de la venta recae en quienes alquilan el espacio.

Bunkitsu logra ser económicamente sostenible cuestionando una verdad consensuada: ¿curiosear en una librería tiene que ser gratis? ¿Acaso HBO o Netflix te dejan mirar sus series o sus películas sin pagar la cuota por adelantado? Morioka Shoten hace lo mismo con la idea de variedad y Bookshop Traveller, con la de unidad. Al cobrar entrada, hacer zoom o creer en la inteligencia colectiva, esos tres proyectos innovadores de Tokio se adaptan a los nuevos tiempos (The New York Times, 8 minutos).


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