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Hace 10 años veía la luz el primer Kindle y se puede decir que ese fue el momento en el que empezó un nuevo episodio en la historia del libro. Hablamos de un dispositivo electrónico que supo revolucionar la comercialización y el trabajo de edición de los libros, e incluso provocó una renovación en las tradicionales estructuras de la industria. Los más apocalípticos empezaron a hablar de la muerte del formato analógico muy pronto. Los mismos que, años más tarde, anunciaban el estancamiento de las ventas digitales y la vuelta a los orígenes (WMagazín, 10 minutos).

Si nos centramos en el mercado español, el formato digital mueve unos 140 millones de euros al año y en los dos últimos incrementó su presencia del 5 al 11 por ciento en la venta total de libros en español, según las cifras que la consultora Arantxa Mellado dio en el V Congreso sobre el libro electrónico. La mayoría de los informes reflejan los datos de venta de las grandes editoriales, y ahí sí se evidencia un estancamiento, pero cuando vemos que ocurre con editoriales más pequeñas, se observa un gran crecimiento en lo digital (Actualidad Editorial, 5 minutos) .Otro aspecto que no se tiene en cuenta a la hora de hablar de las cifras en el mercado digital, es la venta de los títulos autoeditados. En realidad sí se tiene en cuenta, pero sólo a los títulos con ISBN, dejando de lado a una autoedición invisible, aquella sin ISBN que se esconde en las plataformas para autores independientes de las grandes librerías y en algunas editoriales que dan servicio a estos autores (Actualidad Editorial, 4 minutos).

En resumen, una década después del Kindle, podemos ver la convivencia y la estabilización de un mundo dual, analógico y digital, donde el lector es el que elige el soporte y formato que más le conviene y es obligación de la editorial hacerlo posible.


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